El mito de la percepción amenazada
En nuestra infancia somos capaces de admitir debilidades que posteriormente, ya en la adolescencia, pocas veces lo haremos del mismo modo (por no decir que intentaremos ocultarlas e incluso revertirlas). Ligado a esto, lo mismo ocurre con la percepción del riesgo : la evolución es tal y tan condicionada que de un día para otro somos capaces de percibir el mismo escenario, con diferentes matices. Ello nos lleva en ocasiones a asumir riesgos innecesarios y cometer imprudencias. La formación e información son pilares fundamentales para que seamos capaces de matizar dicho escenario, sin olvidar claro está, los aspectos actitudinales de cada persona. La actitud es capaz de influir de tal manera que resulta determinante. Otros aspectos influyentes en nuestra percepción son la experiencia previa (en especial si aquel escenario lo hemos vivido antes), el estado de ánimo (ligado a nuestro nivel de alerta), el nivel de protección , etc. En casos extremos, muy singular...